Cómo prepararme para hacer ejercicio con diabetes tipo 1

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En cualquier escrito, artículo o blog sobre diabetes y ejercicio se puede encontrar una larga lista con los numerosos beneficios de la práctica de ejercicio físico en personas con diabetes. Entre ellos, reducción de la resistencia a la insulina, del riesgo de problemas cardiovasculares o retraso en la aparición de las temidas complicaciones de la diabetes. 

Sin embargo, no siempre se relatan las dificultades que se pueden encontrar en este camino: aumento en la frecuencia de hipoglucemias, muchas de ellas nocturnas, hiperglucemia después del ejercicio, tomar más hidratos de carbono antes o después del ejercicio, o tener que realizar más controles de glucemia, pueden ser algunas de las barreras que se debe conseguir superar. 

En primer lugar, es necesario dejar claro que al empezar a hacer ejercicio puede ser necesario realizar algunos ajustes del tratamiento, especialmente al inicio o durante las primeras semanas de práctica. Con el tiempo, la experiencia ayuda a conocer mejor cómo se comporta el organismo ante cada tipo de actividad. Así, se pueden establecer las medidas necesarias para evitar el descontrol de la diabetes. Sin embargo, existen casos en los que no se consigue dominar a la perfección los niveles de glucemia en respuesta al ejercicio. A veces la glucemia sube, a veces baja…pero por encima de todo ello, cabe recordar algo importante: las personas que hacen ejercicio tienen una mejor calidad de vida, también si se tiene diabetes. Conviene no olvidarlo, los efectos beneficiosos del ejercicio físico son superiores a las dificultades que a veces supone.

¿Cómo se puede controlar el efecto del ejercicio?

De igual forma que se controla la alimentación contando los hidratos de carbono se puede controlar el ejercicio físico. Se puede empezar por sesiones cortas, de por ejemplo 30 minutos. Si es posible, siempre a la misma hora del día. Se controla la glucemia previa y la posterior al ejercicio, así como la cantidad de hidratos de carbono que se han tomado antes o durante el ejercicio, o bien, si se han reducido dosis de insulina.

Este diario es fundamental, pues sirve para valorar el ejercicio realizado y la respuesta del organismo a esa actividad. Una vez se logra controlar ese ejercicio se puede cambiar, probando con otros ejercicios o aumentando la duración o la intensidad del mismo, pero siempre de forma progresiva. Poco a poco, con paciencia y con observación, se consigue controlar el ejercicio, sin olvidar que en la diabetes 2 + 2 nunca son 4.


¿Qué tipo de ejercicio es mejor? ¿Cuál puedo elegir?

La respuesta debe ser muy clara: aquel ejercicio que guste más, que se lo pase mejor practicándolo, en definitiva, aquel ejercicio que crea que puede mantenerlo durante mucho más tiempo. Los efectos beneficiosos se producen a largo plazo, por lo que para tener salud en el futuro es más importante mantener un estilo de vida activo que no ser un gran atleta durante solamente unos pocos años.

Si no se tiene predilección por ningún tipo de ejercicio, se pueden seguir las recomendaciones que indican un mínimo de 150 minutos semanales de ejercicio físico de moderada intensidad para lograr un óptimo estado de salud. Este ejercicio se debería dividir entre actividades aeróbicas como caminar, nadar o correr, junto con 2 o 3 sesiones semanales de entrenamiento dirigido a la mejora de la fuerza muscular.

Se debe recordar que el ejercicio aeróbico tiene mayor poder hipoglucemiante que el entrenamiento de fuerzo. Es frecuente encontrar hipoglucemias durante e incluso hasta 12-24 horas después del ejercicio aeróbico, mientras que el ejercicio de fuerza incluso puede ocasionar hiperglucemias después de su práctica, especialmente cuando el trabajo se realiza a alta intensidad. 

Cada uno a su ritmo

El ejercicio físico debe adaptarse a las capacidades de cada persona. No es bueno compararse con otras personas que tengan una mayor capacidad física o con aquellas que ya llevan mucho más tiempo practicando esa actividad. El inicio del ejercicio debe ser siempre progresivo, sin prisas. Es necesario que el organismo se adapte a las nuevas situaciones, tolerando las cargas de trabajo y, lo más importante, recuperándose correctamente después de cada esfuerzo.

Aquellos que ya presentan complicaciones de la diabetes o bien su nivel de forma física es muy bajo deberían consultar con su equipo médico antes de iniciar un programa de entrenamiento, especialmente si se quieren incluir ejercicios de alta intensidad. En este caso, la prevención es la mejor estrategia.

 

Durante el ejercicio

No olvidar tener a mano siempre el glucómetro para comprobar la glucemia durante el ejercicio en caso de dudas. Recordar que los sensores de glucosa ayudan a conocer la glucemia durante el ejercicio, pero que el retraso entre el valor de glucosa capilar y glucosa intersticial (el que aporte el sensor de glucosa) puede ser mayor durante el ejercicio, por lo que las lecturas del sensor pueden dar lugar a error. En su lugar, es mejor tener en cuenta las flechas de tendencia, pues marcarán la dinámica o tendencia de la glucosa en sangre de los últimos 20 minutos.

Tampoco se puede olvidar llevar encima glucosa o azúcares para el tratamiento de la hipoglucemia. En el caso del ejercicio físico, la dosis necesaria para el tratamiento puede ser mayor de lo habitual, llegando a los 15-30g de azúcares. Si se practica ejercicio en solitario, especialmente en el mar o en la montaña, llevar siempre un teléfono móvil con batería por si sucede cualquier percance. 

El ejercicio físico se convierte casi en una necesidad para las personas con diabetes, pero nunca debe ser una obligación, sino que debe adaptarse a cada persona para llegar a convertirse en una de las actividades preferidas. 

Autor: Serafín Murillo, Diplomado en Dietética y Nutrición Humana, Máster en Rendimiento Deportivo y Master en Educación Diabetológica por la Universitat de Barcelona. Profesor asociado de la Universitat de Barcelona. Nutricionista y Educador en Diabetes en la Fundació RCF y en el Institut Diabetes Activa. Autor del manual “La alimentación de tus niños con diabetes” y “Diabetes tipo 1 y Deporte, para niños, adolescentes y adultos jóvenes” y co-autor de la web www.diabetesalacarta.org. Serafín forma parte del Comité Editorial de SocialDiabetes.

 

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